[1] Estaba tan nervioso que pensé escapar de la audición. Ese día llegué temprano para inscribirme en la clases de canto. Y la habitación estaba llena de niños. Por supuesto que me veía ridículo adicionando con ellos por un espacio en la clase. Pero, tenía que hacerlo. Era un gusto pospuesto durante muchos años. Además; le gané a una niña de siete años…

 

[2] Todos nos criticaron cuando vieron el primer episodio. Todos. Que si las luces. Que nuestra apariencia. Que la edición. Y tenían razón: el primer capítulo de nuestro canal de cocina era muy malo. Los siguientes fueron menos malos. Y con ello aprendí la importancia de compartir tu historia y de compartir lo que sabes con el mundo.

 

[3] Hacer el ridículo lo más pronto posible, es vital para enfrentar aquello que te causa estrés, que te causa daño. Te ayuda a revolver lo que tienes pendiente. A exponerte al miedo y derrotarlo. Hazlo. Te darás cuenta de que la opinión más importante de tus actos es la tuya.

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