Quiero ser el mejor conferencista.
 
Quiero ser el mejor podcaster.
 
Quiero ser el mejor escritor.
 
Quiero tener una vida en equilibrio.
 
Y ganar dinero en el proceso.
 
¿No es posible?
 
Pienso que si es lo es.
 
Quienes dicen que no es posible, ni siquiera lo intentan.
 
¿Por qué escuchar a una persona que no anda el camino?
 
Claro que buscarlo todo, te genera problemas. Problemas que no son comunes. No son simples. No son normales. Son problemas a los que llamo “problemas felices”.
 
Por ejemplo:
 
Hoy tengo el problema de crear episodios del podcast con mejores contenidos, más reflexivos, nítidos y claros. No estoy contento con los resultados. Por lo que cada episodio grabado lo escucho veinte veces. Soy obsesivo. Tomo notas y critico mi estilo. Para mejorar debo practicar una y otra y otra vez. Tal vez me costará cien episodios. Tal vez me costará varios años alcanzar el nivel que busco. No importa. Estoy en el juego del largo plazo. Tengo un problema feliz. Es un problema que disfruto.
 
Un problema feliz te genera estrés inmediato. Te causa preocupación en el instante. En el largo plazo te genera satisfacción.
 
Es difícil enfocarse en el largo plazo. Estamos acostumbrados a los resultados inmediatos. Queremos dietas que nos disminuyan el peso en días. Queremos extraer toda la información posible buscando resúmenes de libros. Queremos todo en este momento.
 
La calidad no es inmediata. No lo es al menos en este caso.
 
Los mejores restaurantes no te sirven el platillo al instante. ¿Quieres un filete mignon? Tendrás que esperar. ¿Quieres lomo mechado? Ni de broma lo tendrás en el acto. McDonald’s te sirve una hamburguesa casi al instante. Con el gran inconveniente de renunciar a la calidad del menú.
 
Esto es algo que me cuesta trabajo aplicar. Te lo confieso. Soy real. No me gusta inventar una vida perfecta. Cuando termino un escrito, lo primero en lo que pienso es compartirlo. Debería leerlo varias veces. Pero la emoción de mostrártelo me gana. Y por buscar la inmediatez, debo pagar el precio en forma de faltas de ortografías.
 
Tengo que ser disciplinado y seguir mi sistema de revisión. Mis emociones deben alinearse a mi voluntad.
 
Los que se encuentran en el top son altamente disciplinados. No dejan nada al azar. Ellas y ellos son dueños de su horario y no permiten perturbaciones. El resto de nosotros podemos catalogarlos de “mamones”. El resto de nosotros no entendemos el alcance de la disciplina de alto rendimiento.
 
Por ejemplo: piensa en Peña Nieto. Él es un actor de actor premium en la política. No cualquiera llega a ser presidente. No trato de defenderlo. Es simple lógica. Ni tú ni yo nos movemos en los niveles en el que él se encuentra. ¿Será sencillo contactar a Peña Nieto? Ni de broma. Tiene su agenda estructurada. Tiene prioridades por atender.
 
Llegar a los niveles más altos, requiere un esfuerzo del mismo tamaño. El rendimiento más alto no lo encuentras pasando toda la tarde viendo la televisión. El rendimiento más alto no lo encuentras preocupándote por el partido de la selección. Tampoco lo encuentras en las tragedias de tus amigas que jamás se preocupan por pasar a la acción.
 
Lo importante es ejecutar. Analizar. Ejecutar y mejorar.
 
Compra diez libros que te expliquen cómo nadar. Nada se compara a la experiencia de entrar en contacto con la alberca. Tal vez, al principio, tu estilo sea el peor de todos. Lo importante es mantenerse a flote y nadar.
 
Mis primeros escritos son horribles. Son malos más no carecen de importancia. Porque esos escritos fueron la base de conversación que tengo contigo.
 
Aspirar al rendimiento más alto te genera problemas felices. Tengo que mejorar mi dicción y ampliar mi vocabulario. Esos son los problemas que me preocupan hoy. Podría cerrar mi Macbook y ver un maratón de Game of Thrones.
 
¿Por qué no lo hago?
 
PORQUE AMO LO QUE HAGO. De una manera casi absurda e irreal. Porque como, camino, conduzco, sueño y despierto pensando en esto. No logro sacarme el blog de la mente. Y no quiero hacerlo. Estoy totalmente comprometido en mi proyecto.
 
¿Por qué dejarlo si me ayuda a entrenarme y ser mejor?
 
Por medio de las notas de audio, me entreno para generar ideas nuevas a diario.
 
Con el podcast, me entreno en mejorar mi dicción y ser un mejor entrevistador.
 
Incluso con este escrito entreno para mantener tu atención en la pantalla.
 
El blog es entrenamiento de alto nivel a la vista de todos. Si fallo, lo hago ante ti. ¿Me da miedo fallar? Por supuesto. Pero mi temor más grande es conformarme y ser irrelevante.
 
Anda el camino y entrena a la vista de todos.
 
ENTRÉNATE A LA VISTA DE TODOS
 
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